lunes, 11 de marzo de 2019

"La Madremonte y sus palabras" ( DAR CLICK EN EDUCAPLAY)


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La venganza de la madre monte
_ ¡Ahhhh! ¡Ahhhh! ¡Ahhhh!
De vez en cuando, durante el conticinio – o sea la hora mas alta de la noche, en que todo esta en silencio -, los nativos escuchan un chillido en la lejanía, que minuto a minuto se va agudizando, hasta el punto de convertirse en un desesperante alarido que parte en dos las noches y las madrugadas.
Cuando esto ocurre, los nativos se enteran de que una joven mujer a dejado de ser doncella, no por la vía natural del amor si no por abuso carnal, debido al capricho y a la fuerza de un macho irresponsable, que luego la abandona y se da a la huida, burlando así la persecución de los familiares y allegados de la muchacha.
Es entonces cuando hace su aparición la Madre Monte- también se le conoce como la Madre Selva y la Marimonda-, la celosa matriarca que se encarga de vengar el honor perdido castiga al macho abusador. Una noche, un hombre de esta calaña huyó cruzando selvas y montañas, con el corazón tronante y la conciencia intranquila. A medida que avanzaba, las ramas de los arboles se le atravesaban por el cuerpo y la cara, haciéndole tropezar y presentándole obstáculos en su nerviosa travesía.
Cuando al final se sintió vencido por la persistencia de la naturaleza, se dio cuenta de que estaba siendo perseguido por la Madre Monte. En ese momento, la mujer se le apareció mostrando solo una garra peluda que súbitamente le propino una cachetada, seguida de un arañazo en el rostro antes de hacerlo caer en un pozo oscuro y profundo.
Años después, el hombre arrepentido contó que la Madre Monte tenia un rostro bello y severo a la vez, rodeado por una cabellera compuesto por hojas cecas musgo de pantano y ramas negras. Lanzaba un chillido que a muchos metros a la redonda esparcía un aliento putrefacto. Ese chillido es el llanto con el cual la Madre Monte expresa a un mismo tiempo el dolor y la furia.
Cuentan que la Madre Monte se alimenta de los fetos que las bestias abortan en los campos cercanos a las selvas donde vive.
Cuando la Madre Monte se baña en los ríos para limpiar su suciedad y su hedor se convierte en una mujer muy bella, límpida y reluciente como el sol de las montañas, pero el mugre que ha dejado en el rio fluye por el recorrido fluvial llevando a los puertos y a los caseríos la sarna, la culebrilla, el tabardillo y otras repugnantes plagas que no son otra cosa que la huella amarga de esta diabólica mujer.    





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